sábado, 5 de noviembre de 2016

Al volver de correr, El Viejo estaba frente al portal de mi casa,tomando el sol. Frente a él, un amigo de su misma quinta le daba la razón con la cabeza. El Viejo me miró.Yo era su presa,los dos lo sabíamos.
- ¿Que vés, de correr?
- Si...
- ¡Que tontería!
- Bueno... - No me dejó intentar explicarme por mi error.
-Eu non fun correr na miña vida, ¡e ogallá cheges á miña idade coa saúde que teño eu!
Debía ser cierto, su amigo que confirmaba cada una de sus palabras afirmando con la mollera.
No supe qué decir. Subiendo las escaleras, me sentí enternecido. En el fondo, a su ruda manera, El Viejo me había daseado buena salud. Era un avance.
Entré en casa.Mi madre nos había visto por la ventana.
-¿Que te dijo el señor Malaquías? - Me preguntó.
-Nada... chorradas suyas.
-Pobriño... ayer al me dijo su mujer que el tumor que le extirparon de la garganta se le había reproducido. No le debe quedar demasiado...
Miré al viejo y a su amigo desde mi ventana. Me había derrotado por completo,había conseguido vacilarme  ,desearme una enfermedad mortal y que yo me fuera con una lagrimilla en el ojo pensando que no era mal tío, todo de una tacada ,y había tenido los cojones de usar su cáncer para ello. El Viejo juega en otra división.

Su amigo seguía moviendo la cabeza arriba y abajo. Ahí ya me di cuenta de que eso debía ser Párkinson.

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