domingo, 6 de noviembre de 2016

El desayuno

El domingo se adivinaba tranquilo, pero se ve que no valgo para vidente. La cosa empezó con fuerza ya en el desayuno.


     - Señor funcionario, mis compañeros no me quieren dar café del desayuno-
     - Es que usted no puede tomar café por orden médica- 
     - Pero si yo ahora ya no tomo medicación...-
     - Es que no tiene que ver con que tome medicación o no, no puede tomar café porque los médicos entienden que le sienta mal. Tiene que tomar leche sola.- 

     - Pues leche sola tampoco me han dao, no me han dao ná.-
     - Jooooder, y no son ni las 8 y media de la mañana. Venga, vamos a ver que ha pasado.
El interno y yo nos vamos al comedor del módulo. Le pregunto a los internos encargados del reparto del desayuno;
     - A ver, ¿por qué no le han dado leche a este hombre?-

     -Porque no toma leche, por prescripción médica tiene que tomar una infusión.- 
     - ¿Y se la han dado ustedes?-
     - Claro.-
     - ¿Y no me decías que no te han dado nada?- El interno se medio esconde detrás de una puerta y se ríe como Jack Nicholson.
     - Pues ya la jodiste, machote, se acabó el cupo de preguntas al funcionario por hoy. No quiero volver a verte en toda la mañana.- Me doy media vuelta, camino cinco pasos. Los internos de reparto me llaman .
     -¡Don Jaime, don Jaime, venga aquí!- . Voy. El interno en cuestión se ha lanzado a la papelera y se está bebiendo los restos de café que quedan en los vasos de plástico que sus compañeros habían desechado. Le ordeno que pare, y le digo que me acompañe a su celda a ver un rato la tele y relajarse. 

     -¡Ooooiga, don Jaime, ya de paso, haga que se duche!- Es cierto. Este tío apesta. 
Va a ser una mañana larga.

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