miércoles, 4 de enero de 2017

Grandes Planes

  Todos los que nos dedicamos a esta profesión nos damos cuenta con el tiempo de que nuestros recuerdos más vivos, las anécdotas que recordamos con más frecuencia, o los internos que nos causaron más impresión, se circunscriben a nuestros primeros años de servicio. Con los años lo raro se hace norma, y dejamos de ver lo singular en aquello que nos rodea. Pero hay excepciones.

  Conocí a Cansado Demás cuando ya llevábamos  ambos unas cuantas temporadas jugando en esta liga, y cuando yo, al menos, pensaba que los había visto de todos los colores. Cansado me demostró en primer lugar que aún me quedaba mucho, pero mucho por ver. También que no había que bajar la guardia ni subestimar a nadie.

  De Cansado Demás lo primero que llamaba la atención, ya os habréis fijado, era su nombre. Lo segundo, que le venía al pelo. Llegó un día en una cunda*, y pasó directamente al módulo de enfermería, lo que no es muy habitual. Se quejaba de un fuerte dolor de ciática, algo que es convenientemente difícil de detectar, y que si lo simulas bien te permite pasarte el día entero tirado en cama y te da acceso a una buena dosis diaria de calmantes. Sinceramente, me sorprende que no haya más internos que intenten la jugada, y lo único que se me ocurre es que en el fondo es un truco que requiere dedicación: La mayor parte de nuestros inquilinos quieren que se les pase el tiempo rápidamente, y pasarse el día entero en cama mirando al techo no acorta las horas. Todos los que prueban suerte acaban un día siendo descubiertos en el gimnasio, o jugando al fútbol, o se sienten mejor repentinamente coincidiendo con la posibilidad de disfrutar un vis a vis. Hasta para no hacer nada se requiere dedicación, y de eso nuestros internos no van muy sobrados

 Cansado Demás no tenía ese problema: Era un puto vago profesional, una de las pocas personas que llevaban la pereza en la sangre. Capaz de hacer más para poder hacer luego menos, de darlo todo un día si con eso se aseguraba no dar un palo al agua el resto del mes. Si Kevin Spacey lo hubiera atado a la cama  durante años para hacerle pagar por sus pecados como en 'Seven', se habría llevado un palmo de narices. Cansado habría sido capaz de decir a Morgan Freeman que no molestase y que se fuese por donde había venido

  Un par de días después de su ingreso en el centro en el que yo prestaba servicio en aquel momento, me tocó el puesto de Encargado en el módulo de enfermería. Abrí la celda a la hora que indica el reglamento para la bajada al patio y, sin levantarse, Cansado puso en mi conocimiento que estaba exento de bajar por orden médica. Me acerqué a él. En su frente destacaban cinco estrellas en línea recta y horizontal, tatuadas en tinta azul con un pulso no muy firme. Lo miré, procurando disimular mi sorpresa. Me miró.
 - Caray,- dije -mucho le gusta a usted la cerveza Mahou.- Cansado abrió los ojos, sorprendido.
- ¿Por qué dice usted eso?-
- Bueno... Por lo de las cinco estrellas, ¿no?.- Cansado miró hacia abajo un instante, pensativo.
- No sé que tiene que ver.- Acabó por contestarme.
Se produjo un incómodo silencio. Cansado sacó las manos de debajo de la sábana, y las usó para subirla y taparse un poco mejor. También estaban tatuadas. La izquierda no recuerdo qué ponía, pero en el dorso de la derecha, y con la misma tinta y pulso responsables de las estrellas, se leía 'NIÑA VAJATE LAS BRAGAS'. Precioso. Si Robert De Niro llega a verlo, se lo copia para 'El cabo del miedo'.


Me rasqué la cabeza, pensativo. Cansado me miraba impaciente, supongo que esperando que me largase de una vez.
-Mire... No me quiero meter en lo que no es asunto mío, pero, ¿no ha pensado que esos tatuajes le pueden poner más difícil encontrar un empleo cuando vaya a una entrevista de trabajo?.-
Lo de la Mahou lo había dejado descolocado, pero el concepto 'entrevista de trabajo' vivido en primera persona, le produjo un ataque de risa tan violento que casi me hace llamar a un ordenanza ante el miedo de que se asfixiara. Salí, y cerré la celda, y aún no había dejado de reir. Durante varias semanas, cada vez que me veía, Cansado tenía que esforzarse para no soltar una carcajada. Una entrevista de trabajo. Qué cachondo el guardia.


 Un par de meses después, Cansado Demás estaba contratado en uno de los talleres productivos de la prisión. Cuando me lo dijeron no me lo creía-

Pero es que Cansado tenía grandes planes. Ya nos daríamos cuenta.





*Una cunda es un traslado de internos entre Centros Penitenciarios. Realizada generalmente por la Policía Nacional o la Guardia Civil, las Conducciones Regulares forman un tejido de rutas por toda España que envidiaría más de  una empresa de transporte de Viajeros

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