El chivato
1 Aún en lo más oscuro de la noche, en el medio del estrecho de Gibraltar, la calma chicha no permitía que refrescase la temperatura. A mediados de agosto, un calor pegajoso perlaba la piel de los hombres de mar porque, por una vez, la Zodiac semirrígida avanzaba apenas al ralentí en vez de avante toda, vetando el alivio que el aire les podría ofrecer a más velocidad. De todas formas, eso duraría poco. La tarea que les hacía disminuir su ritmo era breve y en cuanto la terminasen volverían a acelerar a fondo, se repitió mentalmente Bär, patrono de la embarcación. Rumbo a la costa de África a cargar la mercancía acordada apresuradamente pocas horas antes, y de vuelta a la costa de Cádiz sin tregua, para llegar antes del amanecer. Pero primero lo primero, pensó. Bär, porque su apellido era ese, Bär con diéresis, y no Bar o Val como le l...