Entradas

Mostrando entradas de 2026

Expulsión voluntaria

 El timbre del teléfono vibra como si estuviera dentro de mi cabeza. Tengo un catarro de cojones. Descuelgo antes del segundo toque, para ahorrarme el sufrimiento. Llaman de la oficina de régimen, que tenemos que llevar a un interno al departamento de ingresos, que la Policía Judicial lo espera para ejecutar una orden de expulsión a su país. Costa Rica .  Miro hacia el patio por la ventana de mi cabina. Cuatro grados centígrados. El aguanieve ha disipado la niebla.  Me despido del interno, nos conocemos ya de varios años en el módulo. Negro, serio y trabajador. Ninguna de esas cartas es un triunfo hoy en Día.  Le doy la mano.  - Suerte. Ojalá me deportasen a mí también. El interno se sorprende al principio, pero un escalofrío que le hace subirse el cuello de la cazadora, y un estornudo mío, le hacen entender la situación. - Si quiere nos intercambiamos, don Jaime.- - Pues porque tengo dos bocas que alimentar, que si no ya estábamos sacando el betún. ¿Lleva uste...

Rápida y mortal

 Salgo a dar una vuelta por el hall y sala de televisión del módulo. En la cabina de funcionarios hace mucho frío, los radiadores no funcionan bien. Y es domingo. Hasta mañana no vendrá nadie de mantenimiento, porque en domingo sólo atienden urgencias y que mi viejo culo de servidor público se quede helado, evidentemente no lo es. Así que salgo a ver y dejarme ver por el módulo. Fuera de la cabina hace más frío, pero al menos me muevo y reactivo un poco  la circulación, me digo a mí mismo. En qué momento se me ha ocurrido. Caminando directamente hacia mi, con un contoneo de caderas estudiado al milímetro para ser lo más exagerado posible sin caer en lo ridículo, viene Arlene, o Donato Veiga si atendemos al nombre que figura en su DNI. No sé si os acordáis de ella, os la presenté en un relato anterior, 'Familia extendida'. Echadle un ojo, y así recordaréis también a su novio, Poblete.  Hace unas semanas no sé a quién convencieron, dentro de la Junta de Tratamiento del cent...